8 cosas que quizás no sabes sobre San Martín de Tours

San Martín de Tours es seguramente el santo que tiene más parroquias dedicadas en Cataluña, sobre todo en el territorio de la llamada «Catalunya Vella», las tierras al norte del río Llobregat. De hecho, fue el patrón de los caballeros catalanes hasta que Sant Jordi lo destronó.

1) Un santo muy francés, nacido en Hungría

San Martín fue obispo de la ciudad francesa de Tours y como tal es conocido. Pero Martín nació en Pannonia, una provincia romana situada en la actual Hungría, el año 316. Murió 80 años después, el 397, en Candes-Saint-Martin, un pueblo de la región central de Francia, el día 8 de noviembre. Tres días después, el dia 11, fue enterrado en Tours, i esta es la fecha de su celebración.

Conocemos su historia gracias a los escritos de uno de sus discípulos, Sulpicio Severo. Es él quien nos explica que Martín era hijo de un oficial romano. Como buen militar que era, su padre escogió para él un nombre en honor a Marte, el dios de la guerra. Cuando su padre se retiró del ejército, la familia se estableció en Pavía (Italia) y a sus 15 años, Martín también se hizo soldado.

2) Martín fue el primer santo cristiano que no murió martirizado

Eran tiempos del emperador Constantino el Grande. El edicto de Milan hacía años que se había promulgado y ser cristiano ya no estaba perseguido.

De todos los episodios de la vida de Martín que conocemos, sin duda el más famoso es el que nos explica cómo compartió su capa con un pobre. Durante el invierno del 337, cuando aún era soldado, llegó a las puertas de Amiens y allí encontró un mendigo temblando de frío. Martín bajó de su caballo y le dio la mitad de su capa.

3) Martín soló pudo darle media capa a aquel pobre.

Podríamos pensar que Martín le dio media capa a aquel mendigo y no la capa entera para quedarse una parte con la que protegerse él mismo. Pero parecer ser que el motivo no fue ese exactamente.

Los soldados romanos tenían que pagarse la mitad del coste de su equipamiento. Al menos en aquel momento. La otra mitad la pagaba el Imperio. Martín, por lo tanto, le dio al pobre su mitad de la capa, la parte de la que podía disponer, pero la otra mitad no se la podía dar. Porque no era suya.

La noche siguiente Martí tuvo un sueño en el que Cristo, vestido con su. media capa, hablaba a los ángeles y les explicaba que Martín era el soldado romano que le había ayudado. Tras este sueño, Martín se bautizó y poco después abandonó el ejército.

4) ¿Qué tienen que ver el veranillo de San Martín y el arco iris en Cataluña con el santo de Tours?

Martín murió ya anciano, cuando tenía 80 años, en un pueblo llamado Candes-Saint-Martin. A lo largo de su vida había fundado monasterios y parroquias y había sido obispo de Tours. Sus restos mortales fueron trasladados hasta esa ciudad para ser enterrados allí. Era un día de noviembre, en el frío y húmedo norte de Francia, pero mientras el seguicio fúnebre remontaba las aguas del Loira, el tiempo se fue suavizando, las plantas y los árboles renacieron y las flores brotaron de nuevo. A pesar de estar en pleno otoño, parecía que el verano regresaba. Era el veranillo de San Martín.

En Cataluña, la tradición explica que en el momento en que Martín comparió su capa con el mendigo, dejó de nevar y empezó a brillar un magnífico sol que hizo subir la temperatura y deshacer la nieve. La luz del sol al atravesar el agua hizo surgir un gran arco iris en el cielo. Y es por eso que en catalán, llamamos arc de Sant Martí al arco iris.

5) ¿Qué relación tiene San Martín con la palabra capilla?

La Basílica de San Martín en Tours, construida en el siglo V, se convirtió en un gran centro de peregrinación durante la Alta Edad Media.

Los reyes francos de la dinastía de los merovingios sentían una gran devoción por el santo y la visitaban a menudo. La reliquia del mano del santo, milagrosamente conservada, era una de las más veneradas del país. La tradición cuenta que en el año 507, el rey Clovis atribuyó una de sus victorias contra los visigodos a la protección de San Martín que, a partir de aquel momento, se convirtió en el santo patrón de los caballeros francos.

A menudo, la capa de San Martin era llevada como amuleto protector en las batallas y, con tal de custodiarla, se instauró un cargo específico, el de cappellanus.

Cuando la dinastía carolingia les sucedió en el trono, la devoción hacia San Martín se continuó manteniendo. Pero a diferencia de sus predecesores, Carlomagno estableció una capital permanente en Aquisgrán. Allí hizo construir un palacio y dentro del recinto hizo edificar una iglesia de planta octogonal para su uso privado. En el interior hizo traer algunas de las reliquias más apreciadas del reino, y entre todas ellas se encontraba la capa de San Martín que pasó a quedar custodiada en aquella construcción expresamente construida para tal fin, la capella del palacio, la capilla palatina.

La dinastía sucesora en el poder franco, la de los Capetos, también le siguió teniendo mucha devoción. Incluso parece ser que el nombre el primero de todos esos reyes, Hugo Capet, procedería también de la dicha capa.

Y así fue como, hasta la Revolución, San Martín de Tours fue el gran protector de la realeza francesa. Actualmente sigue siendo uno De los Santos protectores de Francia.

6) San Martín en Cataluña, una devoción importada.

En Cataluña, el culto a San Martín fue introducido en tiempos de la reconquista de los francos.

La devoción hacia él era tan fuerte entre los soldados de Carlomagno que parece ser que tenían por costumbre edificar una pequeña capilla dedicada al santo en cada colina que conquistaban. San Martín del Canigo, uno de los mejores ejemplos de románico en los Pirineos, sería un buen ejemplo de esta práctica.

Esto explicaría también la gran cantidad de pueblos y parroquias que llevan su nombre y que estan repartidas por toda Cataluña, pero sobre todo en la llamada Catalunya Vella. Sólo en la diócesis de Girona, hay unas 50.

Su imagen era el prototipo del caballero medieval: un guerrero sobre un caballo blanco y espada en mano, que dando un trozo de su capa a un mendigo, se convertía en protector de pobres y desamparados.

San Martín fue pues el patrón de soldados y caballeros antes que Sant Jordi o Santiago. Su devoción empezó a ser sustituida por la de Sant Jordi sobre todo en los siglos XIV y XV, seguramente por la influencia cultural y económica que en aquel momento ejercían los territorios italianos en La Corona de Aragón.

Es curioso observar, por ejemplo, cómo su nombre se ha mantenido bien presente en el territorio, mientras que las advocaciones parroquiales a Sant Jordi fueron, y son, bastante reducidas.

7) El onceavo día del onceavo mes, el día del armisticio.

Casualidad o no, el dia 11 del mes 11 es también un día histórico para Europa.

Y es que corresponde con la firma, en 1918, del armisticio de Compiègne, un pacto entre los representantes del bloque de los Aliados y Alemania que suponía el principio del fin de la 1ª Guerra Mundial.

Firmado a las 5’45 de la madrugada, fue a las 11 de la mañana del día 11 de noviembre, el día de San Martín, cuando las campanas de Paris comenzaron a sonar para anunciar el fin de los enfrentamientos militares en el frente occidental de la guerra.

De todas formas, y aunque el alto el fuego suposo el fin de la lucha real, las negociaciones se prolongaron durante 6 meses hasta la firma del Tratado de Versalles, el día 28 de junio de 1919.

A partir del año siguiente, el 11 de noviembre se convirtió en un día de conmemoración en buena parte de Europa y en los países de la Commonwealth.

El 11 de noviembre de 1920 nacía en Francia la idea de hacer un homenaje a los millones de soldados anónimos fallecidos durante la guerra. Los restos mortales de uno de ellos, escogido al azar, fueron trasladados desde de la Ciudadela de Verdún e instalados en una capilla ardiente bajo el Arco de Triunfo de Paris.

La tumba del soldado desconocido sigue siendo actualmente el centro de las conmemoraciones que se hacen el 11 de noviembre en recuerdo de los millones de muertos, no solo durante la 1ª Guerra Mundial, sino también durante todas las guerras vividas por la humanidad.

8) San Martín en el arte catalán

En la foto que encabeza este artículo, os mostramos un frontal de altar De la Iglesia de San Martín de Gia, situada en la Alta Ribagorza, y conservado en la colección de arte medieval del MNAC.

Es una obra de la 2ª mitad del siglo XIII y como característica, una de las más importantes, es el hecho de que es una de las obras firmadas más antiguas conservadas en el museo, con una inscripción que dice «Iohn pintor me fecit».

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