Camino a Santiago

Mi primer Xacobeo fue el de Pelegrín, el de 1993. Yo tenía ventipocos años y acababa de empezar a trabajar en lo que siempre había querido: ya era guía turística. Con poca experiencia pero mucha ilusión llegué por primera vez a Santiago en un Año Santo.

Había estado ya una vez anteriormente. En un viaje organizado y con mis padres; fue un viaje muy especial. El guía que nos acompañaba acabó de convencerme (y convencerles) de aquél era el trabajo que yo quería hacer.

Llegamos al 2016 y una vez más, volví a  Santiago, pero esta vez de una forma diferente. De una forma inolvidable.

camino de santiago
www.caminodesantiago.gal

Después de unos cuantos Caminos

Entre este año y aquél, han habido muchos Caminos. Los primeros, acompañando grupos de turistas catalanes que buscaban la temperatura fresca del verano gallego, el buen comer y los paisajes de nieblas, meigas y santas compañas. Durante el viaje en autocar  yo les iba hablando del Camino de Santiago, de su historia, sus curiosidades, sus leyendas…

Después llegó una etapa más, ahora con peregrinos franceses. Eran personas creyentes pero muy mayores (aún recuerdo una «vieille dame» que cada día se tomaba un whisky a media tarde porque decía que era la medicina que le había dejado llegar hasta los casi 90!!!). Empezábamos nuestro camino en Pamplona y cada día recorrían un pequeño tramo del Camino, poco más de 5 kilómetros, algunos con grandes dificultades, para después continuar la etapa en autocar hasta el siguiente hotel.

Aquellos viajes me ayudaron a entender un poco más de la esencia del Camino. Ver sus caras en el Monte do Gozo o frente a la Fachada del Obradoiro me ayudó a empezar a entender lo que representaba para un peregrino, que no es lo mismo que un turista, la sensación de llegar hasta allí.

Después llegó Jordi. Cuando le conocí acababa de hacer volver de Santiago después de salir de Roncesvalles un mes antes. Me decía que había vuelto a Barcelona con la sensación de que aquí corremos demasiado. Desde entonces me ha ido enseñando que las cosas, mejor despacio y bien hechas.

Todo llega, y ahora llega el Camino

Desde que nuestros hijos eran muy pequeños, siempre hablamos de hacer el Camino de Santiago todos juntos. «Cuando sean mayores», respondía siempre yo. Pero había que poner un objetivo, así que propuse esperar al verano del 2016, una vez que Miquel terminase la escuela primaria y antes de empezar en el instituto.  «Será como un final de etapa. Después se hará mayor y tal vez no querrá venir de vacaciones con nosotros», pensé.

Y finalmente llegó el verano del 2016. «Año de la Misericordia», algo que no buscábamos porque no nos apetecía un Camino lleno de aglomeraciones: la Rambla, la Sagrada Familia y el Parque Güell ya llenan nuestro cupo de multitudes durante todo el año. Pero la decisión estaba tomada, y allá qué fuimos.

A medida que se acercaba el día, cada vez me apetecía más la experiencia. Poder llegar a Santiago y sentir por primera vez aquello que creía haber descubierto en las caras de los peregrinos: que aquellas historias y curiosidades que yo explicaba hace 20 años pudieran ser ahora también las mías.

Pero lo que más me apetecía era pasar el tiempo con los míos, entre bosques, puentes y llanuras. A dónde llegasemos era lo de menos. Donde fuese, bien estaría. No sabíamos si tendríamos que volver a casa desde Pamplona, o de desde Logroño o León… pero pensábamos que lo importante sería el recuerdo (esperábamos que bueno) del tiempo pasado juntos.

Un recuerdo que seguramente nuestros hijos apreciarán mucho más cuando sean mayores. Después de que tus padres te hagan caminar más de 800 kilómetros no siempre es fácil volver a ir de vacaciones con ellos, pero de momento, lo vamos consiguiendo.

Ese era nuestro objetivo; el suyo, a 12 y 10 años era otro: llegar a Santiago y alojarse en el Parador Nacional, el Hostal de los Reyes Católicos. No sé de dónde han sacado este gusto por el lujo, pero había que darles una buena recompensa por el esfuerzo y la del abrazo al apóstol no era suficiente para ellos.

Sin ánimo de hacer spoiler, solo os diré que 35 días caminando hacen su efecto, y al final prefirieron piscina!!

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