Camino de Santiago con niños

En estos tiempos que corren, ponerse a organizar un viaje puede parecer de lo más fácil: San Google suele tener respuesta para todo. Solo hace falta seleccionar la solución que mejor se adapta a lo que necesitamos. Aunque no es tan sencillo como parece.

«Camino de Santiago con niños» puede parecer una frase fácil, pero los resultados de la búsqueda no lo demuestran. Tan sólo alguna empresa que se dedica a organizar el Camino para familias y que propone andar en grupo. Pero a parte de eso, pocas referencias más encontramos. A lo sumo, alguien que cuenta su experiencia durante unos 100 kilómetros, normalmente los últimos.
Pero nosotros necesitabamos algo más de información porque nuestra intención era la de caminar 890 kms. En unas 5 semanas. Y con 2 niños de 12 y 10 años, que estaban empezando a ser adolescentes.

La ayuda de los conocidos no siempre es ayuda

A parte de no conocer personalmente a nadie que hubiera hecho el camino en familia, cuando explicábamos a alguien nuestros planes, la respuesta era casi siempre la misma: ¡Ah, pero entero!!! ¿Y con ellos? ¿Estareis entrenando, no?». Toda esa batería de expresiones, delante de ellos y con cara de circunstancias; seguramente pensando: «¡Estos dos se han vuelto locos, pobres niños!»
Menos mal que un día hablas con alguien que SI ha llegado a pie a Santiago (y además, varias veces) y te dice que los niños se lo pasan genial. (Gracias Roser por tus ánimos y consejos!!)

Eso sí, el planteamiento ha de ser distinto, como siempre que se viaja con niños

Miquel tenía 5 años y Marta 3 cuando hicimos nuestro «primer viaje cultural». Nos fuimos al Valle de Boí. Al salir de la primera iglesia románica que visitamos, Miquel dijo que «no quería visitar ninguna otra iglesia en su vida». «¡Pues, cariño, te has equivocado de familia!» fue la respuesta.
A nosotros nos gustan las iglesias, los castillos, las ruinas… pero también bañarnos en la piscina, comer helados, ensuciarnos con el ketchup (bueno, esto no tanto, jejeje…)
Y así hemos viajado hasta ahora a Paris, Disney, Selva Negra, Baviera, Escocia… y ahora el Camino.

Aunque no ha sido la misma experiencia, visto en perspectiva, ha sido una aventura genial. Seguramente tendrán que pasar algunos años más para que ellos lo vean de la misma manera, pero seguro que llegará el día en que se sentirán satisfechos de haberlo conseguido.

De momento, al volver a Barcelona, cuando les preguntan qué tal fue todo, la respuesta suele ser: «Estuvo bien, lo único malo fue el transporte. Era a pie».

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