Alabastro, la piedra luminosa

El alabastro, a veces conocido como piedra luminosa o piedra de luz, es una piedra translúcida. Su nombre deriva del griego antiguo y significa «piedra sin asas», haciendo referencia a unos pequeños frascos de perfume que se fabricaban en la antigüedad con este material. Al ser muy pequeños no necesitaban de asas para cogerlos, y de ahí su nombre.

Una piedra que deja pasar la luz

Fue en época medieval cuando el alabastro empezó a formar parte de los materiales utilizados en la construcción.

Inicialmente, en tiempos del románico y gracias a su condición de material translúcido, se utilizaba para cubrir los vanos de las ventanas. Sin embargo, uno de los problemas que plantea su uso es que es soluble en agua, y por eso no podía ser utilizado en espacios exteriores.

En el siglo XIV, el artista francés Jean de Tournai, que trabajaban en aquel momento en Girona, lo utilizó por primera vez para hacer un escultura. Fue en 1327 mientras trabajaba en los sepulcros de la familia Cardona. Un año más tarde, volvió a utilizarlo en la caja-relicario de San Narciso, hoy día conservada en la iglesia de Sant Feliu. El éxito de estas esculturas fue absoluto y esto hizo aumentar la demanda de alabastro en toda Cataluña. Poco tiempo después empezaron a explotarse las canteras de alabastro de S’Agaró y Beuda, ambas cercanas a la ciudad de Girona.

Alabastro de Beuda o de Sarral

El alabastro de Beuda, muy puro y sin vetas tuvo un gran prestigio durante toda la Edad Media. Tanto, que cuando el rey Pedro el Ceremonioso encaró la construcción de los panteones reales del Monasterio de Poblet, ordenó que se hicieran con piedra de Girona, a pesar de que a poca distancia del monasterio se encontraban las canteras de alabastro de Sarral.

Los bloques de piedra se embarcaban en el puerto de Sant Feliu de Guíxols y se transportaban por mar hasta Tarragona. Allí, se descargaban para continuar su viaje atravesando el Coll de la Perxa y así llegar a Poblet. A pesar del encarecimiento del material debido a toda esta logística, los panteones reales se hicieron con alabastro de Beuda. Cuando en los años 40 del siglo XX, tras haber sido destruidos un siglo antes, fueron reconstruidos por Frederic Marès, se pudo reutilizar el mismo material del origen.

En cualquier caso y tras la experiencia de los panteones, cuando en el siglo XVI los monjes de Poblet decidieron hacer un nuevo retablo mayor para la iglesia abacial, lo encargaron en alabastro de Sarral.

Pero el alabastro de Sarral tiene muchas vetas y esto le provocó ciertos problemas a Damian Forment, el escultor encargado de realizarlo. Los monjes lo acusaron de no haber utilizado un buen material y de algunas deficiencias en la talla. Tras varios pleitos consiguieron, finalmente, no pagar toda la suma de dinero que se había estipulado en el contrato inicial.

Las modas cambian y los gustos, también.

Los diseñadores de Art Nouveau y Art Déco de principios del siglo XX empezaron a utilizar el alabastro como difusor de luz. Por primera vez, aprovechando su transparencia y veteado, el alabastro de Sarral entraba en el mundo del diseño de las luces decorativas.

Era precisamente la existencia de las vetas que no le habían permitido tener prestigio en época medieval las que ahora le añadían valor, ya que convertían a cada pieza en un objeto único.

Actualmente, en Sarral hay 15 talleres que trabajan el alabastro. Se exporta a todo el mundo desde que, en los años 80, una iniciativa liderada por Ramon Termens permitió dar a conocer el alabastro en el extranjero. Algunas empresas de iluminación de Estados Unidos se interesaron por el alabastro como difusor lumínico. Estos diseños fueron muy valorados por los creativos del mundo del cine como apliques y aparecieron en películas como Pretty Woman o la serie Friends.

Años después, fue en China donde se empezaron a fabricar componentes de alabastro con tecnología y maquinaria copiada de la que se utilizaba en Sarral. Compraban el material directamente en canteras de Aragón, de donde hoy día se extrae la mayor parte del material y Sarral quedaba al margen de todas las transacciones.

Pero el precio de la mano de obra en China fue creciendo mientras que en Sarral se mantenía estable y, con el tiempo, se volvió a trabajar aquí el alabastro y a entregar los productos semielaborados.

A día de hoy, se sigue trabajando de la misma forma. El alabastro proviene de Aragón, se transforma en Sarral y desde aquí, se exporta al mundo entero. Un museo contribuye a mantener viva la memoria histórica de este material aunque las canteras estan cerradas desde hace años, amenazadas por los vertidos incontrolados de escombros.

Si quiere conocer algunas de las mejores obras de alabastro de Sarral, tiene que venir hasta la Conca de Barberà. ¿Le gustaría visitar Montblanc, el museo de alabastro de Sarral o el Monasterio de Poblet? De una ojeada a nuestras propuestas o contacte con nosotros y le prepararemos una propuesta a su medida.

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