El Born centro cultural

En abril de 1717 las autoridades borbónicas ordenaron destruir 1016 casas del barrio del Born en Barcelona. Había que construir una gran fortaleza, la Ciudadela. Y estas casas estaban demasiado cerca de sus murallas.

El día después

En 1714, una vez terminada la Guerra de Sucesión, se incrementaron considerablemente los impuestos que gravaban la actividad de los gremios. Fue una de las medidas de castigo contra la población civil que había plantado cara a Felipe V. Esta subida de impuestos provocó que muchos artesanos se fuesen de la ciudad para instalarse en otras poblaciones costeras.

Muchos de los que se quedaron en Barcelona, para poder afrontar el pago de los impuestos, empezaron a alquilar los pisos superiores de los edificios donde vivían. Y para que los inquilinos pudieran subir hasta su piso sin tener que pasar por el primero, se construyeron estrechas escaleras de caracol justo al lado de la puerta de entrada. Escaleras muy estrechas, puesto que había que encajarlas entre las bigas del edificio.

Estas, y otras, fueron soluciones de un primer momento, porque poco después la gente que vivía en esta parte del Born fue obligada a demoler sus propias casas. Había que construir una explanada alrededor de la Ciudadela. Una explanada que se pasó a formar parte de la historia más siniestra de Barcelona. Sobre las casas demolidas y enterradas bajo los escombros eran ejecutados los condenados a la horca.

Así pues, los vecinos que vivían en esta zona tuvieron que marcharse e instalarse en casa de familiares o amigos. Muchos lo hicieron directamente en la playa, en una zona que años después se convertiría en la Barcelona. Antes de marcharse recogían todas sus pertenencias. Se las llevaban a su nuevo hogar. Sus pertenencias y también cualquier material que se pudiera reaprovechar como las bigas, o los marcos de las puertas o las ventanas.

Piedras que explican la vida cotidiana

El centro cultural del Born acoge un enorme yacimiento arqueológico. Un espacio de unos 8.000 metros cuadrados donde pueden verse los restos de 55 de las 1.016 casas demolidas.

Son unos restos que explican muy bien como fueron los tres años que van desde el 1.714, cuando las tropas borbónicas entraron en Barcelona, hasta 1.717, momento en que se expulsa a los habitantes del Born sin ningún miramiento.

Durante las excavaciones se descubrieron muchas piezas de cerámica, vidrio y metal que nos ayudan a entender la vida cotidiana de principios del siglo XVIII. En Barcelona se podían comprar y vender los nuevos productos de consumo procedentes de todo el mundo. El té, el café, el chocolate o el tabaco formaban parte de la cultura de la ciudad.

En muchas casas se hallaron piezas de porcelana china Hua o Ming que era usada para tomar el té. También se descubrieron muchos elementos específicos para tomar chocolate. El chocolate caliente era un producto estrella en aquel momento. Además no tenía restricciones religiosas, así que era muy consumido, sobre todo en Cuaresma. Se han encontrado más de 8.000 fragmentos de pipas de caolí fabricadas en Holanda, Inglaterra, Grecia, Turquía, Síria o el Líbano. Los barceloneses de entonces fumaban tanto o más que los de hoy día.

Todo esto, junto con los archivos históricos y notariales de la época nos ayudan a conocer como era la vida cotidiana de una ciudad, Barcelona, que en aquel momento era tan cosmopolita o más de lo que pueda ser en la actualidad.

Si quieres conocer el Born con nosotros, te proponemos un paseo juntos por el Barrio. Podemos centrarlo en los hechos sucedidos durante la Guerra de Sucesión, o si lo prefieres, hacer un paseo más amplio, hablando de como la Ribera o el Born fueron durante siglos el barrio comercial de Barcelona. Sin olvidarnos de las tapas, claro!!

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