El día de la Mona, el más dulce de la Semana Santa en Cataluña

Al llegar la primavera, se reinicia el ciclo de la vida y vuelven las tradiciones

A menudo nuestros clientes nos preguntan cuál es el dulce típico que pueden llevarse como recuerdo al regresar a sus hogares. Y nosotros siempre respondemos que en Cataluña, más que un dulce específico (que también los hay), tenemos un dulce o un postre para cada festividad.

Con la Semana Santa llega el dulce preferido por los niños y los no tan niños: la Mona de Pascua.

La Cuaresma ha sido, históricamente, un periodo de abstinencia que precedía a la celebración de la Semana Santa. Y la mejor manera de celebrar el final de esa contención era hacerlo alrededor de la mesa.

Parece ser que ya en el siglo XV, o incluso antes, existía la tradición de comer un pastel adornado con huevos duros al final de la Semana Santa. Al menos así lo explica Joan Amades en su Costumari Català en el que se recogen ésta y otras muchas tradiciones. Sin embargo no hay ningún documento anterior a finals del siglo XVIII que nos confirme específicamente esta costumbre.

Las monas decoran las vitrinas de las pastelerías catalanas desde unas semanas antes del Lunes de Pascua.

La tradición marca que el Domingo de Pascua sea el padrino quien regale a su ahijado una Mona hecha a base de bizcocho o brioche y sobre la que, antiguamente, se colocaban tantos huevos como años tenía el niño o la niña. Así, anualmente se repetía el regalo hasta llegar a la edad de 12 años, momento en el que se solía recibir el sacramento de la confirmación que ponía fin a la costumbre. Hoy en día, y casi desaparecida la imposición de este sacramento, la tradición se mantiene hasta que el padrino y el ahijado así lo deciden. Cosa que normalmente no suele pasar.

Pero de ¿dónde viene esta celebración?

No está muy claro el origen de este dulce y de la fiesta que lo rodea, ya que hay varias celebraciones, todas ellas paganas, que podrían considerarse como los orígenes de la tradición. Por una parte, la celebración podría recordar las fiestas de la antigua Grecia en honor de Artemisa y que coincidian con el inicio de la primavera, las Muniquias. Otros las enlazan con las que se celebraban en Roma en honor de Ceres, en las que se hacían ofrendas de dulces y otros productos a la diosa de la agricultura. También hay quien quiere encontrar el origen de la fiesta, y sobre todo del curioso nombre del pastel en la palabra árabe Munna o Mouna cuyo significado parece hacer referencia a algún tipo de impuesto que se pagaba en el mundo árabe a los señores feudales al inicio de la primavera, pero que se hacía efectivo con alimentos.

Sea cual sea el origen, lo que queda claro es que el rito está relacionado con la fecundidad y con renacimiento de la vida, justo lo que pasa en esta época del año. Así pues, volvemos encontrarnos con un rito ancestral adaptado al calendario religioso cristiano.

Sucede también que en esta época del año, en que el día comienza a alargarse y cada vez hay más horas de sol, las gallinas aumentan la producción de huevos. Los que ponían a partir del Miércoles de Ceniza no se consumían. Se recogían y eran bendecidos para después repartirlos el día de Pascua.

Huevos duros versus huevos de chocolate

Pero a partir de finales del siglo XIX, los huevos duros cuya cáscara se decoraba con vistosos colores, empezaron a ser sustituidos por huevos de chocolate. La idea fue de un pastelero de Barcelona, el señor Agustí Massana y rápidamente se popularizó. De esa forma, poco después los huevos de chocolate fueron evolucionando y se convirtieron en figuritas de gallinas, conejitos o perritos. De ahí a representar a personajes clásicos de los dibujos animados, a protagonistas de las películas infantiles o a los ídolos del fútbol, todo fue un paso.

Messi y Hello Kitty son dos de los grandes protagonistas de las monas de chocolate

Con huevos tradicionales, duros o de chocolate, figuras de animales, balones de futbol, princesas, aviones, coches de carreras o personajes de la televisión, lo que está claro es que la mona es la protagonista de los escaparates de las pastelerías de Cataluña desde un mes antes del día de la fiesta. No en vano el Gremio de Pasteleros de Cataluña estima que se consumen en ese día más de 600.000 monas, sin contar por supuesto, las que se preparan en casa.

No te olvides de pasear con nosotros por el Barrio Gótico cuando vengas a Barcelona. Además de historias y monumentos también veremos algunas de las pastelerías más típicas de Barcelona.

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