La Torre Glorias o La Torre Agbar

En septiembre de 2005, tras seis años en obras, se terminó la construcción de la Torre Glorias. Con sus 142 metros de altura y sus 38 plantas, se convirtió en uno de los nuevos iconos de Barcelona. Ya no podemos imaginar la silueta de la ciudad sin la que aún muchos conocen como la Torre Agbar.

Los arquitectos que la concibieron fueron Jean Nouvel y Fermín Vázquez, de b720 Arquitectos. Según explicó el propio Nouvel, el diseño del edificio se vio muy influenciado por dos símbolos de la cultura catalana. Por una parte, las montañas de Montserrat y por otra la Sagrada Familia. De hecho, como homenaje, el lado norte de la torre fue diseñado con intención de obtener una visión óptima del edificio de Gaudí.

A una forma arquitectónica fuera de lo habitual, hay que añadir una estructura muy interesante. Ascensores, escaleras e instalaciones están todos ubicados en un cilindro interior de hormigón. Alrededor de este cilindro, se encuentra otra estructura de hormigón de forma ovalada con 4.349 aperturas recortadas en el hormigón estructural y que hacen función de ventanas. Las vigas unen la estructura cilíndrica con el exterior siguiendo una disposición radial. Así se consigue que todas las plantas sean diáfanas.

El cilindro exterior está recubierto con planchas de aluminio lacadas que evocan el agua, plana, brillante y transparente, mostrando las tonalidades de color y luz como si se reflejaran en agua. De hecho, durante las obras de cimentación del edificio se encontró agua en el subsuelo. Agua a tanta presión que es posible hacerla subir hasta el séptimo piso de forma natural.

Sobre esta capa de aluminio se añadió después una fachada de cristal. Així, el edificio se presenta como una combinación de dos conceptos opuestos: la densidad del hormigón macizo y la ligereza del cristal que lo recubre, con casi 60.000 lamas de 120 x 30 cms.

La formación de una cámara de aire entre la estructura de hormigón y el recubrimiento hace disminuir el sobre calentamiento del interior y favorece la ventilación. El edificio dispone de sensores de la temperatura en el exterior que regulan la apertura y el cierre de las persianas de cristal de la fachada, reduciendo el consumo de energía necesario para la climatización.

La Torre Glorias dispone además de 4.500 dispositivos LED (Light Emission Diods), que permiten generar imágenes luminosas que pueden ir cambiando, proyectando una gran gama de colores gracias a un sofisticado software y hardware, similar al que utilizan otros edificios, como el Allianz Arena de Jacques Herzog. Y consiguiendo además una enorme eficiencia energética.

En noviembre de 2013, la sociedad andorrana EMIN CAPITAL compró el edificio a su propietario y promotor, Aigües de Barcelona, por 150 millones de euros. La intención era reconvertir el edificio en un hotel de lujo. Sin embargo, el proyecto no tiró adelante. Las dificultades legales para obtener los permisos necesarios, y las técnicas para poder hacer las instalaciones adecuadas a un hotel de lujo hicieron inviables los planes. Quedó entonces en manos de Merlin Properties por 142 millones de euros. Desde entonces, la Torre Glorias es un edificio más de oficinas de alquiler.

Bueno, un edificio más, no. Un original edificio de oficinas de alquiler.

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