Llegando a Roncesvalles

Roncesvalles es uno de aquellos pasos naturales que permiten cruzar los Pirineos. Puerta de entrada a la península Ibérica ya usada en tiempo prehistóricos. Sin embargo, fue la historia medieval y la Chanson de Roland (la más importante canción de gesta de la literatura francesa) los que lo convirtieron en un lugar mítico. Esto, y los millones de peregrinos que a lo largo de los siglos han subido caminando el puerto de Ibañeta para llegar casi exhaustos al albergue de peregrinos de Roncesvalles.

Nosotros llegamos a Orreaga-Roncesvalles una hora después de salir de Pamplona. El autocar nos dejó justo a la entrada del santuario/recinto hospitalario, en el que además del albergue de peregrinos, se encuentra la gran basílica de Santa María, la capilla de Santiago (la primera de un montón más que vimos durante todo el Camino, lógicamente), el museo, un hotel, la posada, etc. Vamos, un conjunto preparadísimo para seguir acogiendo al gran número de peregrinos que pasan por aquí cada año.

Roncesvalles - By Cherubino - Own work, CC BY-SA 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28882085
By Cherubino – Own work, CC BY-SA 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28882085

La mayoría de peregrinos llegan caminando, ya que Roncesvalles es para muchos el final de una etapa. Una etapa muy dura que comienza al otro lado de los Pirineos, en Saint Jean-Pied-de-Port, y que en los últimos años, a pesar de su dureza, se ha convertido en uno de los lugares de moda para empezar el Camino. Hace unos años, solo salían de St. Jean aquellos peregrinos de origen europeo que llegaban ya caminando por algunos de los caminos que recorren Francia. Hoy en día, y también desde Pamplona, se puede tomar el autocar que te lleva hasta St. Jean, para empezar con una subida de campeonato el Camino.

Hasta que llegas a Estella, aún encuentras gente que te dice: «Ah, pero ¿que no habéis empezado en Saint Jean-Pied-de-Port? Ahí, ahí, es dura la subida». Y te quedas con ganas de preguntarles si por lo menos ellos han subido el Puerto del Perdón.

Roncesvalles, todo apunto para empezar con buen pie

Como os decía, Roncesvalles está superbien preparado para recibir a peregrinos. Igual demasiado y todo, jeje. Quiero decir que todo está organizado. Las sensaciones son extrañas: es una mezcla entre la emoción porque estas a punto de empezar y el «¡venga, venga, que aqui estamos a la faena!!. Pero bueno, enseguida te das cuenta de que todo se pone en su sitio.

Nosotros habíamos reservado cama en el albergue. No hubiera hecho falta porque es enooorme y además nos dijeron que finales de junio es temporada baja. Unos días después supimos que la mayoría de los albergues de Navarra cierran por Sanfermines, para que los fiesteros no se mezclen con los peregrinos. Y esto hace que mucha gente se espere a después de fiestas para empezar el Camino. O que lo haga antes, para estar ya fuera de Navarra el 7 de julio. Vamos, más o menos lo que habíamos planeado nosotros.

A pesar de todo, mi consejo es, vía mail, reservar cama el primer día. Mientras uno no se pone en la onda peregrina, y sobre todo, yendo con niños, más vale tener cama asegurada.

Llegados pues a la puerta del albergue, un señor altíiiiiisimo, con una pinta de nórdico espectacular y en un perfecto inglés, nos dice que tenemos que quitarnos las botas y dejarlas en el pasillo.

Convirtiéndonos en peregrinos

Roncesvalles
Esta foto es del albergue de Fonfría. Superada la sorpresa del primer día, en todos los demás el asunto «pies» funciona igual.

«¿¿Perdona??». Primer choque entre el mundo del que venimos y el mundo al que vamos. «¿La botas? o ¿las bambas?, ¿allí, en medio?».  «En una habitación abierta con todas las demás, ¿y si alguien se las lleva?» (Pregunta típica del día 0 del camino). «¿Quien se las va a querer llevar?» (Respuesta típica de un peregrino que después caminar sólo 1 día ya sabe que es mejor hacerlo descalzo que con las botas de otro).

Total, que entre un olor a pies in-cre-i-ble, dejamos las bambas (las botas están todavía dentro de la mochila) y nos ponemos las chanclas. Ahora toca… ponerse en la cola.

A la cola de los que tienen reserva, que mira por donde, es un poco más corta que la de aquellos que no la tienen. Mientras la cola avanza hay que ir rellenando la credencial de peregrino, que se puede conseguir allí mismo. El primer sello nos lo ponen aquí. Ya somos un poquito más peregrinos.

Sello de Roncesvalles

Llegamos al final de la cola. Nos ha dado tiempo a decidir si queremos cenar, y a qué hora; si queremos desayunar mañana por la mañana antes de partir, y a qué hora; si queremos hacer una visita guiada por el santuario. Somos nuevos en esto, así que, sí a todo.

Pagamos, nos dan los tickets para el restaurante, nos ponen el sello y y nos dicen la cama que nos toca. Y ale, para arriba. Por la escalera, claro, porque en el albergue no hay ascensor.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.