Montserrat, rosa de abril

Hoy no tengo a mano estadísticas. Ni tampoco ganas de buscarlas. Pero si me preguntasen cuál es el lugar al que muchos catalanes querrán ir cuando acabe el confinamiento, me atrevería a decir que será un lugar lleno de naturaleza. Y si me pidieran concretar un poco más, diría que muchos pensaran en ir a Montserrat.

Montserrat, recuerdos de toda la vida

Montserrat es un lugar especial para muchos de nosotros. Seamos o no creyentes. El paisaje de Montserrat, aun habiéndolo visto mil veces, y mil veces repleto de gente, siempre transmite una sensación de tranquilidad y de paz.

Es un punto de referencia en el paisaje. Cuando te vas acercando y la linea dentada de sus cumbres se va definiendo, tienes la sensación de estar llegando a casa

Cuando te acercas, en coche, caminando o en cremallera, es como si las paredes verticales que tienes delante se fuesen abriendo para dejarte entrar.

Y cuando llegas al santuario, es como si estuvieses al principio de todo, no al final del camino.

En mis recuerdos de infancia, Montserrat está muy presente. Era una excursión anual, casi un ritual del verano. Ir a caminar por la montaña durante la mañana, comer algo a mitad del camino y acabar merendando un trozo de coca con chocolate antes de coger el autocar de las 5 para regresar a Barcelona.

Después, con la edad, Montserrat se transforma en otra cosa. En mi caso, en un lugar de trabajo. Un lugar al que poder acompañar a cientos, o quizás ya miles, de personas que descubren un paisaje inesperado. Personas a las que poder hablar de historia, de religión y de cultura, pero a las que poder explicar también porque Montserrat es un lugar tan especial.

Pero Montserrat siempre está en transformación para todos nosotros

Como aquella vez en que te sorprendes pidiéndole a la Virgen que le eche una mano a tu equipo de futbol para remontar un partido complicado. O pidiéndole que haga llover para que la sequía termine. O que pare el fuego que quema irremediablemente todo lo que encuentra por delante.

Y a más edad, las tradiciones vuelven.

Como la de ir a Montserrat con toda la familia, en una especie de romería para presentarle a la Virgen a los tuyos. La de pasar el día paseando por el santuario, quizás porque ahora los niños son demasiado pequeños para hacerlo por la montaña. Ir a escuchar la Escolanía, dar una vuelta por el museo y pasar por la tienda a comprar la coca y el chocolate. Aquel sabor de la merienda de hace tanto tiempo.

Y entonces, un buen día, una nueva experiencia se añade a tu recuerdo mítico de la montaña. La de pasar la noche en Montserrat. La de escuchar el silencio, sentir la puesta de sol o el despertar del día siguiente. La de oir cantar vísperas a los monjes y a la escolanía. La de entender de una vez que es la espiritualidad. La de hablar en voz baja como si no quisieras que la montaña se despertase antes de hora.

Hoy es 27 de abril, el día de la Virgen de Montserrat.

En condiciones normales, el santuario estaría a rebosar desde ayer por la tarde. De peregrinos llegados desde toda Cataluña para asistir a la vigília a la Virgen. De fideles que hoy, después de participar en la misa de la Solemnidad de la Virgen hubiesen bailado sardanas en las plazas del monasterio. De personas, que antes de volver a casa, hubiesen comprado la coca y el chocolate para merendar en Montserrat como siempre han echo.

Pero este 27 de abril será diferente. Sólo los monjes que viven en el monasterio participarán de las celebraciones. El resto de fideles las seguirán por televisión o por internet. Las nuevas tecnologías hace tiempo que han llegado al monasterio que pronto cumplirá 1000 años de historia. Ahora, gracias a ellas, incluso más gente podrá seguirlas.

Y tras el día de hoy, solo nos queda esperar que el confinamiento termine y que poco a poco, podamos volver a una cierta normalidad. Y es muy probable que esta normalidad pase por recuperar tradiciones. De aquellas que las prisas de los últimos tiempos nos han echo olvidar y que ahora echamos de menos. Como la de pasar el día en Montserrat.

Si vienes a pasar unos días a Cataluña, no te olvides de visitar Montserrat. Si quieres hacerlo con nosotros, intentaremos que Montserrat pase a formar parte también de tus recuerdos, igual que lo hace de los nuestros.

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