Planeando el Camino a Santiago

Una vez decidido que el 2016 era el año definitivo y que nos íbamos a Santiago, lo más difícil estaba hecho: tomar la decisión y conseguir disponer del tiempo suficiente para hacer aquello de ir «sin prisa, pero sin pausa». Con casi 1 año de antelación nos bloqueamos 5 semanas para poder recorrer la distancia entre Roncesvalles y Santiago. 35 días, más un par de días añadidos de «descanso» al llegar al final.

¿Cuándo? ¿En qué momento?

Nuestra intención siempre fue la de hacer el Camino todo entero, y no por partes. Esta es una opción muy válida cuando no se dispone de tiempo, pero nosotros pensábamos que no nos serviría. No creíamos que pudiésemos convencer a los niños de caminar una segunda parte justo un año después de la primera.

Por eso planificamos con mucha antelación en que momento del año haríamos el Camino. Estaba claro que tenía que ser durante las vacaciones escolares, pero queríamos evitar al máximo el mes de agosto, entre otras cosas porque nuestro trabajo nos permite organizarnos mejor en julio.

Lo que hicimos fue marcharnos en cuanto terminó el curso escolar. Celebramos San Juan en familia, a modo de despedida, y  el 28 de junio nos fuimos. Había que pasar por Pamplona antes de Sanfermines, y sin saberlo lo acertamos de pleno. Luego supimos que los albergues de la ciudad cierran durante esa semana para evitar que se llenen de fiesteros.  Y había que llegar a Santiago después del 25 de julio, para intentar evitar ese día que es uno de los que peregrinos acuden, con el consiguiente overbooking que se puede dar en los albergues que están situados en los últimos 100 kilómetros (entre Sarria y Santiago).

Y así lo conseguimos. Recalculando las dos últimas semanas y haciendo los kilómetros que había que hacer llegamos a Santiago el 2 de agosto.

Un plan sencillo pero fácil de cumplir.

El plan para cada día, a priori, era simple. Se trataba de cumplir unos mínimos y luego poco a poco, irnos adaptando a la normalidad que, tal y como pensábamos, fue cambiando a medida que pasaron los días:

Amanecer en Pedrafita do Cebreiro
  • levantarnos tempranito para aprovechar el fresco
  • caminar 1 hora o hora y media y parar a almorzar
  • seguir caminando 2 o 3 horas más, parando a descansar de vez en cuando y
  • llegar al albergue a la hora de comer

Y ya por la tarde, piscina, siesta, centro comercial si estábamos en una gran ciudad para ir al cine y a comer una hamburguesa (porque una cosa no quita la otra), contacto con otros peregrinos en los albergues si era posible, cena y a dormir.

A parte de esto, poco más: la previsión de caminar unos 20 kms diarios los primeros días para después subir la media a 23-24 kms/día y una web en el móvil, la de Consumer-Eroski, que resultó ser una de las más completas en cuanto a distancias, consejos, albergues y detalles varios.
Sigo sin entender, después de haber llegado a Santiago, cómo es posible que la web de un hipermercado sea una de las que mejor unifica casi toda la información sobre el Camino Francés (pero también sobre las demás variantes)… En fin, misterios del Camino!!!

Te lo contamos por si quieres animarte

Nuestra intención con este blog es poderos explicar nuestra experiencia y de esa forma poder ayudar a aquéllos que decidan emprender esta aventura con sus hijos. Esperamos que os guste, que os ayude y que nos sigáis.

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