La fachada del Ayuntamiento

El palacio del Ayuntamiento de Barcelona es original de 1369. Sin embargo, gran parte del edificio fue destruido el 3 de diciembre de 1842, cuando el general Antonio Van Halen, cumpliendo órdenes del regente, Baldomero Espartero, bombardeó Barcelona durante once horas. Más de 1,000 bombas cayeron en la ciudad, destruyendo 462 edificios. Uno de los más afectados fue el Ayuntamiento.

Esa es la razón por la que en 1847 el arquitecto Josep Mas i Vila hizo una nueva fachada siguiendo el gusto neoclásico. A partir de ese momento, la fachada gótica se convirtió en una fachada secundaria, orientada hacia la calle Ciutat.

Muchos nombres para una misma plaza

A partir de 1840, la plaza se llamó Plaza de la Constitución. Por esta motivo se colocó una gran placa con este nombre en el centro de la fachada del Ayuntamiento.

Y aunque el nombre de la plaza fue cambiando varias veces a lo largo de los años veces, la placa permaneció en la fachada hasta 2013. Seguramente fue eliminada para evitar confusiones entre los turistas. Era difícil saber si estaban en la Plaça Sant Jaume, en la Plaza de la Constitución, o simplemente en la Plaça de l’Ajuntament o de la Generalitat, el otro edificio de gobierno que está justo enfrente del Ayuntamiento.

¿Quién es quién en la fachada del Ayuntamiento de Barcelona?

La puerta de acceso está flanqueada por 2 dos estatuas que fueron hechas en 1844 por Josep Bover.

El personaje de la izquierda es el Rey Jaime I. Él fue el fundador de la institución del Consell de Cent, la institución de gobierno de la ciudad, formada por 100 consejeros que representaban a los ciudadanos de Barcelona. Corría el 1249.

El de la derecha representa a uno de los concejales más importantes del Consell de Cent, Joan Fivaller, uno de los defensores más acérrimos de los derechos de Barcelona como ciudad.

Fivaller, entre otras cosas, es conocido por el episodio que lo enfrentó con el rey Fernando de Antequera.

Cuando el rey Fernando I visitó Barcelona en 1416, no aceptó pagar el vectigal, un impuesto municipal que cargaba el comercio de carne en la ciudad.

El Consell de Cent decidió enviar una comisión encabezada por el segundo consejero, Joan Fivaller, para dejar claro al rey que debía pagar ese impuesto. En realidad era el Conseller en Cap, el primer consejero, el que debía hablar con el rey. Peró aquel día estaba enfermo.

Fivaller exigió al rey que pagara, y el rey argumentó que «el rey no pagaba impuestos, sino que los impuestos eran para él».
Fue entonces cuando Fivaller le respondió con la famosa frase: «Vectigalia rei publicae esse, non tua» (los impuestos son del estado, no tuyos). Para evitar más tensiones, el rey terminó pagando.

El Barrio Gótico está lleno de historias, curiosidades y leyendas. Te contaremos un montón de ellas en nuestro paseo por la ciudad medieval.

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