Repasamos la historia del vino en Cataluña

Hablar del vino en nuestra tierra es empezar y no acabar. Si no está demasiado familiarizado con la historia del vino, empezamos con una pequeña presentación para entender el porque de la importancia del vino en Cataluña.

Aunque los fenicios y los griegos ya introdujeron el cultivo de la viña en la Península, no fue hasta época romana que el vino empezó a producirse en gran cantidad.

El vino en tiempos antiguos

Para las antiguas civilizaciones mediterráneas, el vino era el acompañamiento esencial para las comidas. De todas formas, en esos tiempos se tomaba mezclado con agua; beber vino sin rebajar se consideraba cosa de bárbaros.

Los griegos, por ejemplo, bebían mucho vino durante el symposium, que era la parte de la comida en la que conversaban y recitaban poemas o canciones. Puesto que el objetivo era hablar de cualquier asunto durante un buen rato, pero sin discutir en exceso, mezclaban una parte vino con cinco de agua para que el alcohol nos les afectase a los sentidos.

A partir de la llamada Paz Romana instaurada por Augusto a principios del siglo I dC, los centros de producción agrícola proliferaron por todo el Imperio. Estas villas, situadas en el exterior de las ciudades eran muy numerosas en Hispania. En ellas se cultivaba la conocida como trilogía mediterránea, formada por el trigo, los olivos y la viña.

El comercio del vino procedente de Hispania tuvo muchísimo éxito. Se exportaba a la misma Roma, a Marsella o a Cartago. Era tan apreciado por los consumidores que el emperado Vespasiano llegó a prohibir que se plantasen más viñedos en la peninsula ibérica para proteger así la producción italiana.

Y en época medieval

Entre los siglos IX y XI, el cultivo de la viña se extendió por las montañas de la llamada Catalunya Vella, el territorio catalán al norte del río Llobregat. Sin embargo, fue a partir del siglo XII, con la repoblación de los territorios del sur cuando los monjes cistercienses le dieron el impulso definitivo a la producción del vino.

En el área intramuros del monasterio de Poblet aún se conserva una viña de 7 hectáreas donde se cultivan las variedades de Pinot Noir y Merlot. El vino producido es comercializado por Codorniu con la marca Abadia de Poblet.

Y es que en la Edad Media se consumía mucho vino. En realidad su consumo servía para purificar ya que el alcohol ayudaba a eliminar las bacterias del agua. Todos los estamentos de la sociedad lo consumían a diario, desde las familias nobles hasta los sirvientes o los esclavos. Excepto el viernes, que era día de guardar.

En las abadías, para las celebraciones, se utilizaba el Pigmentum, una mezcla inicialmente compuesta de vino con miel, canela y pimienta. Más adelante se moderó el uso de especies en la composición. Había que controlar la lujuria, y además, no resultaba tan caro.

Y terminamos esta primera parte de nuestro repaso de la historia del vino en Cataluña con una anécdota que nos permite mostrar la importancia que se le daba al vino en aquellos tiempos.

Antoni Tallander, también conocido como Mossèn Borra, fue enviado por el rey Alfonso el Magnánimo a la corte romano-germánica para asegurarse que el entonces emperador Segimon se mantenía fiel a los acuerdos establecidos en la Paz de Constanza de 1416. El rey, para agradecer los servicios de Tallander le otorgó varios privilegios, pero el más curioso de todos fue el de poder beber vino gratuitamente dentro de todos los dominios de la Corona.

Les seguiremos hablando de la historia del vino en Cataluña en los próximos días. Si le interesa saber más de cómo se produce en la actualidad, anímese a visitar con nosotros el Penedés, el Priorat o cualquiera de las regiones vinícolas catalanas.

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